Quédate conmigo
no sólo hoy,
no sólo por un día,
no sólo hasta mañana.
Quédate conmigo
hasta el miércoles,
o jueves y viernes.
Quédate conmigo
hasta que olvidemos el reloj,
hasta quemar los calendarios.
Quédate conmigo
en los días aburridos,
en los sábados de cerveza,
en los domingos de sofá.
Quédate conmigo
mientras me quede
mientras quieras quedarte.
Quédate conmigo
cuando quieras escapar también.
Quédate conmigo,
así, recostados por inercia,
saltando al vacío por un sueño,
intentando buscar esa vida mejor.
Quédate conmigo,
porque cuando sonríes
todo al rededor florece,
Quédate conmigo,
porque en tus ojos entendí
el significado de la palabra hogar.
lunes, 5 de noviembre de 2018
Quédate conmigo
domingo, 28 de octubre de 2018
lunes, 22 de octubre de 2018
Búscame
Por favor,
sólo búscame.
En los versos de las canciones que guardas en tu teléfono,
En las gotas del agua de la ducha fría de tu baño,
en la cocina donde preparas la comida con prisas porque se te hace tarde,
o debajo de la manta cuando te quedas dormida en el sofá.
Búscame en los pasillos de tu universidad,
en los apuntes de tu cuaderno o en los dibujos esos raros que haces.
Búscame en la banca del centro donde nos conocimos,
o desde Sachaca hasta Cerro colorado.
Por favor,
Búscame.
Cuando tengas insomnio,
junto a los demonios que han llegado para no dejarte dormir.
Búscame en las películas románticas que miras con tu hermano,
en las gotitas del té que te preparas,
o en las hojas de esta primavera que florecen
y has olvidado regar.
Búscame cuando despiertes,
en el lado vacío que nos carcome el pecho y la cama,
en cada rincón de tu entrepierna donde ya no te buscan mis dedos,
o en la foto que decora la nostalgia de un adiós que no vimos llegar.
Búscame cuando estés en tus peores días,
y en los mejores también ¡qué coño!,
Búscame cuando te rías, cuando llores, cuando bosteces,
búscame incluso cuando te hayas cansado de buscar.
Sólo
y simplemente:
búscame.
Que yo estaré aquí,
esperando.
viernes, 12 de octubre de 2018
Me siento desplazado intentado, con la estupidez que me caracteriza, sabotear mis propios planes. El dolor no es ajeno, sino mío. Me escondo bajo las sábanas y me repito una y otra vez que todo está bien, incluso sabiendo que el cielo está oscuro allá afuera y que mis lágrimas ya han inundado la mierda que escondo en el suelo.
Mastico la esperanza, pero me muerdo la lengua.
No soy un tipo que va muy lejos, nunca lo fui. Pero a pesar de las pocas fuerzas en las piernas, sigo arrastrándome en medio del abismo. De todos mis descuidos.
La vida sigue escupiéndome en los ojos
y yo no hago nada.
viernes, 14 de septiembre de 2018
Tengo ganas de quedarme.
Permanecer en tus brazos, abrazarnos, uno al pecho del otro. Tener tu olor en la punta de la nariz como el café de las mañanas, con el sabor de tu boca en mis pupilas. Quedarme con las marcas de tus dientes en el cielo de la memoria, y en el cuerpo una señal que pasaste por mí, sobre mí. Quedarme, pegado a ti como un perro callejero, sin un reloj que nos diga lo contrario.
Estar contigo.
Existir junto a ti.
miércoles, 12 de septiembre de 2018
Tengo miedo sí.
Aunque siempre te diga con claridad todo lo que siento por ti, existirá ese maldito miedo en medio de tanta certeza. Tengo miedo de perderte, miedo a que un día estés tomando un café con una amiga y dudes. No hay nada más humano y peor que la duda. No sirven de mucho las palabras de aliento que intentan mostrarme lo contrario, no puedo pensar de otra manera que no sea esta. Has sido mi mejor solución, mi punto de apoyo para enfrentar al mundo que invento entre letras, pero, joder... Tengo miedo.
Bona nit.
jueves, 30 de agosto de 2018
Supongo que has llegado
para llenar de color mis silencios,
tan grises y opacos en su devenir de culpas
y cabezazos contra la pared.
Para darme equilibrio
en esta constante cuerda floja
por donde camino
cuando creo tener una buena idea.
Supongo que has llegado para irte después.
No tienes que quedarte arrastrando mis cadenas,
yo también sé cargar con la amargura de las derrotas.
Me hago cargo.
Supongo que has llegado porque te dio tristeza mi sonrisa,
porque te dio pena mi arrastrado corazón.