Te odio porque nunca te tomas con seriedad nuestras discusiones y sueltas alguna broma absurda quitándole importancia al momento.
Te odio porque me abrazas simulando el fin del mundo y luego creas otro nuevo abriendo las piernas.
Te odio porque bailas distraída y te dejas llevar por el ritmo de mis ojos.
Te odio porque me robas los sueños de la boca.
Te odio porque te pierdes en el abismo de los buenos días y subrayas los te quieros por la mañana.
Te odio cuando no me llamas y mi teléfono no pronuncia tus idiomas.
Te odio cuando te peinas y opacas al sol.
Te odio cuando caminas sobre las nubes mostrándome lo fácil del camino.
Te odio cuando el aroma del café se desintegra entre tus labios.
Te odio cuando te mueves, cuando corres, cuando saltas...
creo que no hace falta explicar el por qué de todo eso.
Te odio cuando señalas los puntos donde quieres besarme.
Te odio cuando escribes diciendo que me odias.
Te odio porque fumas el último cigarrillo de la cajetilla.
Te odio porque viajas para despejar tus dudas.
Te odio porque me miras con deseo y no dejas que te toque.
Te odio porque sabes jugar con mis ganas.
Te odio porque encajas perfectamente entre mis brazos.
Pero sobre todo,
te odio porque sin todo lo que odio de ti,
no podría amarte.
domingo, 3 de agosto de 2014
Odio por odio.
viernes, 1 de agosto de 2014
lunes, 28 de julio de 2014
Catarsis al este de tus muslos.
Por tu lado pasa el viento arrastrando despedidas
de un futuro que ya no se siente como nuestro.
Y de nada sirvió ser el fruto del árbol
que pusimos al comienzo de la calle,
como pregonando un devenir de mordidas
en lo típico del miedo.
Hemos pisado,
sin querer,
o tal vez queriendo,
todo aquello que corría por los aires,
con nuestros zapatos eléctricos de tormentas
en países desconocidos,
donde murmuraban promesas corazones heridos
en lo profundo de su zenit.
...hay que ser valientes para afrontar todo esto...
Que ya no se siente como tuyo
ni mucho menos,
como mío.
Las despedidas y su largo callejón de photocall.
Por dentro nos han crecido alimañas
dispuestas chuparnos lo poco que queda
de las veces que nos dijimos "para toda la vida"
yo cogiéndote de los pelos,
por ejemplo.
Saluda a tus diferencias de mi parte.
Esta vez han ganado la partida.
martes, 22 de julio de 2014
Aereoartificial.
1
Sólo quise tocar el cielo,
arroparme con las nubes
y sentirme pájaro.
2
Salté sobre el trampolín sin tener
en cuenta la gravedad.
Unos sueñan con volar y otros con
no caer.
Yo soy más de los que se mantienen
en el aire para tomar impulso
y darse el golpe más fuerte.
3
Me he repetido tantas veces el
discurso de no tener miedo,
que en ocasiones es el propio
miedo quien me teme,
por miedo a no tenerle miedo.
4
Y con estas van cincuenta veces
que lo repito,
uno más y no estaré vivo para
contarlo.
5
Vivir al límite,
con las dudas como una navaja
presionándote el cuello,
sin mediocridad que valga tanta
lucidez.
Tanta,
que muchas veces apesta.
6
No sirve de nada seguir distintos
caminos cuando todos te llevan al
mismo lugar.
"prefiero lo conocido que lo que
está por conocer"
Y así nos va...
7
No quiero olvidar nada de lo vivido,
quiero ser capaz de recordar sin
que me duela.
8
Ojalá aprendamos a mirarnos en
otros ojos sin ver nuestro propio
reflejo.
9
Tengo un nudo en la garganta.
Por favor,
que alguien le de una patada al
taburete.
10
Sólo quise tocar el cielo,
arroparme con las nubes
y sentirme pájaro.
Ahora,
ya no.
domingo, 15 de junio de 2014
Odio al contigo sin ti.
-Vacío- le contesté.
Los ojos se le hundieron en los parpados y no hice otra cosa, una de esas tantas estúpidas que hago, más que callar.
La primera vez que discutimos y ella se fue caminando por el otro lado de la calle, mi estómago se llenó de silencios. No sabía qué hacer ni qué decir, así que dejé que se fuera con todos los “no te vayas por favor” que retuve en los labios antes de ver cómo giraba la calle.
Sí, se fue en línea recta caminando, pero giraba con sus pasos la calle.
Me quedé hambriento, sin mucho argumento que defender. Regresé a casa con una terrible soledad, con la sensación de haber vomitado todo lo que comí de su corazón en cada palabra hueca que soltaba aquella vez que discutimos.
Vacío, así me quedé.
Sin ti.
Las noches que dormimos con ese pasillo de kilómetros que separa tu habitación de la mía, la vida se me escapa en cada bostezo que doy cuando el sueño aprieta pero el recuerdo afloja. Saber que no voy a sintonizar la emisora de tus gritos o perfilar con lo vulgar de mis dedos tus caderas, me hace sentir pequeño en todos los rincones de la cama donde te busco y no te encuentro. Saber que no voy a oír tu voz en todos los formatos que he grabado en la memoria, ni sentir tus manos acariciándome los sueños, me derrota. Como si la cama me hubiese declarado la guerra y yo me haya rendido por falta de mejor armamento.
Vacío, así me siento.
Cuando no duermes conmigo.
Vacío joder,
cuando el móvil no suena con tus llamadas y me pesa toneladas en el bolsillo,
o cuando tomo el café sin ti por las mañanas,
cuando abro la puerta y no están tus cabellos mordiéndome la boca,
o cuando mojas con tu piel las playas de Barcelona y me escribes diciendo que te gustaría que estemos juntos en ese momento,
cuando te busco incesante en mis oídos y pienso que el viento traerá de la mano tus aromas,
cuando los vecinos me preguntan por ti y yo con la mirada paupérrima les respondo que te has ido a comprar, o a leer, o a hacer esas cosas que haces cuando decides distanciarte de toda la cotidianidad que te rodea,
o cuando te miro desde lejos,
tan bonita.
Tan risueña.
Vacío.
-¿Y yo qué te hago sentir?- preguntó.
-
viernes, 16 de mayo de 2014
Historias para partirse en dos y perder la otra mitad.
1
Aquí está otra vez el imbécil que te escribe
de noche y llama a la tristeza por su nombre.
Sí, se me siguen cayendo tus be(r)sos
de los labios.
2
La distancia no es dormir
con nuestros cuerpos separados,
sino que incluso durmiendo juntos
sigamos sintiéndonos solos.
3
He dejado de contar las veces que nos dijimos
hasta cuándo, quizá luego, mejor mañana.
Al parecer el hoy siempre nos quedó grande.
4
El amor es un cubata en el bar
donde nos vimos por primera vez,
y las cervezas los besos que te daba en cada trago.
Hace mucho que no salgo de bares.
No sé si lo entiendes.
5
En el medio del “tuyo” se nos ha colado
una i griega y al final nos repartimos los
pronombres para no complicarnos.
Como si separando la grieta nos olvidáramos
del precipicio.
6
Mis ojos siguen siendo ese oasis en el
que solías jugar descalza
y por mis mejillas todavía gotean tus huellas.
7
Abro la ventana para que cualquier rastro de olor
que dejaste en las paredes desaparezca,
que idiota,
siempre fue la manera que tenías de entrar en mi vida.
8
Tengo un silencio espeso taladrándome
las ganas de verte.
Voy a terminar reventando con tu nombre
manchando las paredes.
9
Te has llevado todo de mí menos el daño,
ojalá que el resto te sirva.
10
Aquí está otra vez el imbécil que te escribe
de noche.
Ahora puedes seguir haciéndolo pedazos.
domingo, 20 de abril de 2014
Táctica para ser invisible.
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Martes 29 de abril y 13 de mayo a las 21:00 estoy en Sala Fènix (c/ Riereta 31 - Barcelona) con mi nuevo espectáculo poético - musical "En la estación de tu no llegada", música, palabras, flashmob... (esto último es para tirarme el rollo).
Espero veros por allí y me cuenten un poco de vosotros.
Con unas cervezas, claro.
Reserva de entradas en: www.salafenix.com