viernes, 9 de diciembre de 2016

Re-toque

Perdí todos los verbos en primera persona cuando el ego decidió abandonarme. Entonces, me topé contigo. Sin máscara, ni adorno. Sin forma, sólo con el fondo. Te vi sincera y real, como un humano cualquiera. Sin el dogma que te persigue cuando todos se rompen la mandíbula al mirarte. Fue mi miedo el que te habló y te abrazo aferrado a los últimos suspiros de una despedida, a las últimas gotas de una polla moribunda, a los ratos cuando el amor era cierto y era contigo. Te vi. Y no era el mes de abril del que tanto nos habló Páez, era un jueves cualquiera de un mes que seguro lleva tu nombre. No estoy acostumbrado a que el ego se emborrache y se vaya de putas, por eso, me encontré desnudo frente a tus piernas que seguro depilaste la mañana del martes. "Cómeme el coño" me dijiste al oído con la melopea en formato susurro. El índigo de tus ojos me declaraba la guerra cuando yo ya me había rendido. Olores de otras personas colgaban de ti como trofeos de caza. Tus cabellos rubios de cascada se opacaban con el pasar de las horas. Ahora, ya era un charco cualquiera. El pasado quedaba en recuerdo Y el presente ya era otro. Otros. No yo. Por favor, que alguien me devuelva el ego, ese que me hace ser un poquito hijo de puta, pero mejor persona.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Casi 32

Hoy, cuando la gente me pregunte cuántos cumplo, les diré que cumplo poco, que por lo general mi memoria y los años no se llevan bien. Que quizá para algunas chicas cumplí 25 y para otras el doble. Que para mi familia seguro me quedé en los 10 años y para algunos conocidos en los 23. ...es que cumplir años y promesas se me da fatal... Ha sido un año de cambios. Y en lo que va, ya me he enamorado como cuatro veces. Que ahora puedo decir que vivo humildemente feliz en abrazos de personas que miran sin juzgar, sin prejuicios. Que he llorado escuchando sus anécdotas, que yo también he escapado con ellos de su país, que me siento un poco (y perdonen mi confianza) parte de sus vidas. (Venezuela y yo tenemos algo pendiente) Que vuelvo a pillarle las ganas al teatro gracias a Marcelo y al grupo humano con los que he compartido las máscaras que agarramos con tanto cuidado y respeto. Que puedo decir, y sin raspones de garganta, que sois magia. Que lo que hicimos fue magia. Gracias, de corazón, por eso. Ahora, para colmo de bien, cuando ya no necesitaba a nadie, llegó una ella bailando tango con sus pies sobre mi espalda. Y le agradecí que me regalara tiempo. Sobre todo eso, su tiempo. Argentina es más Argentina gracias a ella. Y a pesar de mis constantes tropezones echo de menos España, Barcelona y Pamplona. Pero seguro que saben estar sin mí. En las manos me bailan los suspiros que ya no escribo, porque tengo miedo de volver a sentir el vértigo en el estómago. Ruego al cielo que deje de tocarme la cabeza con la lluvia, porque me hace sentir frágil, y la poesía siempre será poesía según los ojos con los que mires al mundo. No hace falta escribir para que lo entiendan. Ojalá que cumplir años sea lo mismo que cumplir promesas, porque se me haría más fácil marchar sin despedirme. Porque odio las despedidas y cada vez siento más cerca la hora de partir.

viernes, 14 de octubre de 2016

Nostalgia encontrada en el bloc de notas

Acabo de llegar a casa. No sé cuántas copas llevo encima y ningún beso. Me he quitado la ropa, apesta a tabaco y a sudor. La ducha no sirve de mucho, todo sigue dando vueltas y yo sigo batallando con la gravedad. Escribo en el móvil (sí, a veces escribo en el móvil y en el ordenar, si pensabais que era un romántico se equivocan. Muchas veces el romanticismo lo tengo en la polla cuando pongo en el buscador del google: xvideos). Todo en este momento es un abismo. Mi habitación una cloaca de vómitos sostenida por ausencias, de garabatos que confundo con un "a falta de"... En una semana me voy de Barcelona, vuelo un 23 de noviembre. El mismo día que el calendario dice cumplo un año más de vida ¡Qué hironía! Una puta coincidencia pactada mejor dicho. El pacífico abajo y yo desde arriba deseando saltar. No quiero pensar mucho en ello ya que también trae consigo buenas noticias. Y hoy no estoy para películas sin acabar. En la mesilla de noche tengo una chocolatina a medio comer, la compré esta mañana cuando regresaba a casa. No sé si podré terminarla, me asusta la idea de quedarme sin un dulce en lo amargo de las noches. La pepa está en celo y no hace mas que frotarse con todo lo que se cruce en su camino, levantar la cola y rueda por el suelo como quien intenta quitarse el fuego de la piel. La entiendo tanto. Yo también estoy en celo, pero el de afecto. El de necesidad de un abrazo, el de despertar con un beso en la nariz. También levanto el rabo, pero poco caso me hacen. Así que elijo el camino de la desesperanza, el de la autosinpasión. Últimamente me llevo todas las decepciones a casa, no luzco mis demonios y guardo las metáforas en el cajón de la ropa interior. Vivo, por elección, en este purgatorio. Como si Dante me hubiese señalado con el dedo con esa risita macabra que tienen los que escriben bien. -Ey chaval, la comedia es tu vida y la divina vive a tres calles de tu casa- Un infierno diría yo. El purgatorio lo pasé en la adolescencia. No tengo más que contaros. Tengo sueño de llanto y escribir tanto últimamente no me hace bien... Bueno, eso.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Razones para no dormir

Ha robado mis manos en sueños y yo he jurado no volver a lavar las sábanas: Llevaba puesto unos tacones, los labios de rojo, en las caderas unas pequeñas marcas del cinturón que se dejaban ver cada vez que se agachaba. Tenía el pelo liso, los labios finitos, hablaba como si violara con su canto cada verso que decía. Tenía la piel canela y medía, como mucho, un metro de besos en las piernas y unas cuantas caricias en la curva de la espalda. Nos pusimos a bailar sobre el parquet, no hacía frío, así que en cada canción nos quitábamos un trozo de tela. Tenía en los hombros toboganes y dejaba que el pelo le cubra la cara. Yo se lo apartaba con los dedos: -No te escondas de mí- le susurraba con voz de ex presidiario. Me miraba como miran las mujeres que han amado mucho: con sed, con hambre, con ganas. La apreté fuerte contra mí, como si pudiera detener con las manos los derrumbes. Ella se quedó quieta yo me sentí inútil. -¿Qué vas a hacer ahora machote?- me dijo mientras bajaba lentamente su mano a mi bragueta. Le di media vuelta y le respiré en la nuca. -Espera un poco- dije ella quebró a propósito las caderas con sonrisa de niña que no ha matado nunca a una mosca. Ya me tenía. Me tenía desde que cruzó la puerta. Yo me hacía el duro, ahora ella lo notaba por la espalda. La música siguió sonando. Abrimos tres o cuatro cervezas más, la habitación olía a su perfume, a las cremas que seguro se unta después de ducharse. No quería abrir las ventanas. No quería que su olor desaparezca, que se haga humo entre mis brazos. La amaba, os juro que la amaba. No quería más mi casa sin ella, ni primaveras sin su vientre cerca, no quería un corazón latiendo ni las manos frías de otra. La quería a ella para estropearme la vida, para llevarme a la muerte. Después del alcohol y el tabaco llegaron sus besos, fueron lo mejor, como si hubiese pasado la lengua por un puña'o de MDMA. Lo supe desde el principio: me iban a gustar tanto que la adicción era un hecho. Pasamos a bailar pegados, sudando juntos y a la vez. Ella se agachó despacio y dejo la copa en el suelo, no dejó nunca de mirarme. Yo hice lo mismo pero leyéndola en braille. Nos arrancamos la ropa desesperados, nos hundimos uno sobre el otro. Y la amaba os juro que la amaba. En brazos la recosté sobre la cama. -Pervertido- susurró mientras me mordía el labio inferior. Yo no dije nada. Me arrancó con fuerza la camisa, en suspiros hizo míos sus te quieros. Estaba en sus redes, ella en las mías... Sonó el despertador. No... No conseguí volver a dormir. Miro el teléfono, un mensaje: "¿Nos vemos esta noche?" Era ella. Mis sueños no serán nunca pesadilla.

martes, 4 de octubre de 2016

Quédate

Quédate Que me tienes al corazón bailando un tango con la melopea inconsciente de tus voz. Seguro que no te has dado ni cuenta. Tan distraída tú, tan a lo tuyo. Quédate Que me gusta que finjas que te interesa lo que hablo. Que quiero que sigas cebando el mate conmigo Y hablando así tan soñadora Y riendo así tan terrenal. Quédate Que ya he hecho míos tus secretos y tengo los besos esperando el timbre de salida del trabajo. (estoy hecho a tu medida) Que soporto la literatura de tus labios cuando hablas de otros tentando mi futuro. (estoy hecho de desastres) Quédate Que ya no sé cómo decírtelo. Cuando te sientas conmigo y dices que tengo que aprender a caminar para poder bailar contigo. -Tiene que ser tan sexy verte bailar una milonga- pienso y sueño con tus piernas apretando mi orgullo. Quédate Que te quiero cariñosa independiente y bastante... (¿hace falta que lo diga?) Sólo, simplemente y sin pensarlo: Quédate. Conmigo.

lunes, 12 de septiembre de 2016

AUTOSINPASIÓN

Miro tu fotografía del whatsapp como pidiendo auxilio
y me receto tres segundos de ti.
-Soy patetico- pienso.
Entonces te conectas
y por un momento
vuelvo a odiar
Barcelona.

-T e  e c h o  d e  m e n o s-
escribo disfrazado en un "Hola".
Entonces los malditos check me declaran la guerra.

El tiempo es eterno,
la espera violenta,
mi amor infinito.

"Estoy angustiado.
Necesito que te vuelvas nudo otra vez entre mis brazos,
que me mires para saber que existo.
Que prefiero mi nombre en tus labios que en el sonido de todos.
Que el tiempo sin ti me da náuseas,
dolor de cabeza,
resaca el bendito alcohol.
Que necesito ver tus bragas pidiendo tregua,
tus pies pequeños pisoteándome la espalda,
tus manos sosteniendo mi vida.
Que ya no existe mundo si es sin ti.
Que me siento más hombre si me miras con cara de niña traviesa,
más valiente si te sientes frágil,
más frágil si quieres cuidarme.
Que he aprendido a llorar y a reír a la vez.
Que lo vamos a pasar bien,
también vamos a discutir,
por supuesto,
pero ya sabes dónde se hacen las paces.
Sólo dime -v e n-, camuflado en otro -h o l a-".

Todo eso pienso
mientras sigues conectada.

Desapareces del en línea.

Obviamente,

no
dices
nada.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Final abierto

"¿Puedo ser el fumigador que esperas esta noche?"
Escribo en la servilleta del bar donde tomo el café.
Fantaseo con la idea de ponerte, sin que te des cuenta, la nota en el bolsillo derecho de tu chaqueta pequeña.
Y que cuando la descubras se te suban los tacones al rostro, que tiembles como si la primavera te furse a morder, que saques el teléfono y contestes que sí, que me llevas esperando desde el sábado y que llego tarde.
Que me metas prisa.
Que te humedezcas los labios deseando jugar.

Se me pone cara de pelotudo y sonrío como si el mejor de mis abriles se asomara entre tu minifalda.

Estoy sentado al lado de la ventana, la ciudad está fría y llueve como si el cielo pensara lo mismo que yo.
El viento es terrible...
Entra cada vez que abren la puerta y sin permiso alborota todo. Tú ya has echado raíz, así que me siento valiente incluso para soportar un huracán.
El que vuela en realidad soy yo.
Hace unos cuantos días que sigo pensando en la camisa del viernes y se me ponen los ojos de sábado.
Tu piel flotaba en la tela como una pluma perdida en el viento y mis ganas bailaban en cada paso de tu ombligo desnudo. Nunca amé tanto una prenda en los dos significados de la palabra.

Dibujo huellas en la servilleta, al lado de la palabra "puedo ser", como marcado un camino hacia el norte, como si caminado hacia el norte encontrara mi centro, como si el centro llevara tu nombre.

Salgo del bar y disfruto mojarme con la lluvia pensando que tus piernas abiertas están en el cielo.

No corro,
camino.

Suelto la servilleta dejando mi destino en manos del viento. Ojalá estés caminado por ahí y lleves puesta la chaqueta pequeña, que por esas cosas del destino tu bolsillo derecho esté descubierto, que mis letras te toquen el hombro y te entre un escalofrío y tú ya lo sepas.
Que tú ya me sepas.
Ojalá que estés abriendo grande la boca (joder... No sé porqué dije eso), que leas la nota y aprietes fuerte los puños, que no lo entiendas pero que sí lo sientas. Que pienses en el hoy cuando fuimos ayeres.
Que saques tu teléfono y escribas:

"Fumígame la casa y sobre la mesa.
Date prisa".