-Sí, claro que lo sé- respondió con seguridad,
como si no conociera otro.
-Creo que en realidad no sabes de lo que estoy hablando- y seguí besándole el cuerpo.
Por tu lado pasa el viento arrastrando despedidas
de un futuro que ya no se siente como nuestro.
Y de nada sirvió ser el fruto del árbol
que pusimos al comienzo de la calle,
como pregonando un devenir de mordidas
en lo típico del miedo.
Hemos pisado,
sin querer,
o tal vez queriendo,
todo aquello que corría por los aires,
con nuestros zapatos eléctricos de tormentas
en países desconocidos,
donde murmuraban promesas corazones heridos
en lo profundo de su zenit.
...hay que ser valientes para afrontar todo esto...
Que ya no se siente como tuyo
ni mucho menos,
como mío.
Las despedidas y su largo callejón de photocall.
Por dentro nos han crecido alimañas
dispuestas chuparnos lo poco que queda
de las veces que nos dijimos "para toda la vida"
yo cogiéndote de los pelos,
por ejemplo.
Saluda a tus diferencias de mi parte.
Esta vez han ganado la partida.
1
Sólo quise tocar el cielo,
arroparme con las nubes
y sentirme pájaro.
2
Salté sobre el trampolín sin tener
en cuenta la gravedad.
Unos sueñan con volar y otros con
no caer.
Yo soy más de los que se mantienen
en el aire para tomar impulso
y darse el golpe más fuerte.
3
Me he repetido tantas veces el
discurso de no tener miedo,
que en ocasiones es el propio
miedo quien me teme,
por miedo a no tenerle miedo.
4
Y con estas van cincuenta veces
que lo repito,
uno más y no estaré vivo para
contarlo.
5
Vivir al límite,
con las dudas como una navaja
presionándote el cuello,
sin mediocridad que valga tanta
lucidez.
Tanta,
que muchas veces apesta.
6
No sirve de nada seguir distintos
caminos cuando todos te llevan al
mismo lugar.
"prefiero lo conocido que lo que
está por conocer"
Y así nos va...
7
No quiero olvidar nada de lo vivido,
quiero ser capaz de recordar sin
que me duela.
8
Ojalá aprendamos a mirarnos en
otros ojos sin ver nuestro propio
reflejo.
9
Tengo un nudo en la garganta.
Por favor,
que alguien le de una patada al
taburete.
10
Sólo quise tocar el cielo,
arroparme con las nubes
y sentirme pájaro.
Ahora,
ya no.
1
Aquí está otra vez el imbécil que te escribe
de noche y llama a la tristeza por su nombre.
Sí, se me siguen cayendo tus be(r)sos
de los labios.
2
La distancia no es dormir
con nuestros cuerpos separados,
sino que incluso durmiendo juntos
sigamos sintiéndonos solos.
3
He dejado de contar las veces que nos dijimos
hasta cuándo, quizá luego, mejor mañana.
Al parecer el hoy siempre nos quedó grande.
4
El amor es un cubata en el bar
donde nos vimos por primera vez,
y las cervezas los besos que te daba en cada trago.
Hace mucho que no salgo de bares.
No sé si lo entiendes.
5
En el medio del “tuyo” se nos ha colado
una i griega y al final nos repartimos los
pronombres para no complicarnos.
Como si separando la grieta nos olvidáramos
del precipicio.
6
Mis ojos siguen siendo ese oasis en el
que solías jugar descalza
y por mis mejillas todavía gotean tus huellas.
7
Abro la ventana para que cualquier rastro de olor
que dejaste en las paredes desaparezca,
que idiota,
siempre fue la manera que tenías de entrar en mi vida.
8
Tengo un silencio espeso taladrándome
las ganas de verte.
Voy a terminar reventando con tu nombre
manchando las paredes.
9
Te has llevado todo de mí menos el daño,
ojalá que el resto te sirva.
10
Aquí está otra vez el imbécil que te escribe
de noche.
Ahora puedes seguir haciéndolo pedazos.